Segunda-feira, Fevereiro 8

las uñas están limpias
no los espejos;
enflaquecido el ánimo
de saltar

las plantas crecen en botes de agua
los libros de viajes envejecen en el mismo sitio
pobrecitos
el sinfín de cosas que suceden sin que deseemos
tomaremos el amor que ofrecen sin pesar(lo)
los ofrecedores de amor no pasan todas las mañanas
y
habrá que respirar de todas maneras

viví en una azotea por donde pasaban aviones
sin pensarme estacionaria
vigente del estar
y calcular las rutas

habrá que apilarnos frescamente
aprender a ser de nosotros
sin otras intenciones
esquinadas

Sexta-feira, Fevereiro 5

decirle a alguien:
ven/toma este cuerpo/ es tuyo/ para que hagas con él lo que quieras/agita en él/las aspas de la rosa/ entra en él/como un bienestar/una sensación de té hirviendo en la lengua/habla/no te quedes las palabras para ti/sal de él/
y vive
por lo que más quieras
vive

Domingo, Janeiro 31

colección narrativas 12

las marcas de los zapatos son grises en el piso negro. tienen una particularidad: parecen hojas. acababan de limpiar el piso, por eso se marcaron así, sellos sobre la madera. el camino de las marcas conduce a una mesa de tres comensales. son botas las que quedaron impresas. en unos minutos volverán a limpiar el piso y otros vendrán y dejarán o no sus propias marcas de zapatos dependiendo si llegan poco después de que el piso continúe húmedo. en cualquier lado hay impresiones de gente: las huellas en las vitrinas, los pasamanos, la nariz de algún niño en las puertas de vidrio... los cubiertos que no fueron bien lavados en algún lugar, los labiales rojos o rosas en las tazas de cerámica que se lavan en máquinas ruidosas, en la sensación de que las papas sobrantes de un plato irán a otro poco después, en la constante apreciación de que no hay una soledad exquisita o higiénica. un catálogo de objetos las sensaciones del día. crucemos la calle, hay servilletas enrolladas que cayeron de bolsillos, chicles, trozos de plástico o metal del que ignoramos su envase original. mi casa se limpia cada tercer día y nunca me dejo de sorprender de la cantidad de polvo y cabello acumulados en pocas horas, parece que limpio una casa abandonada por meses y si todo ese cabello es mío no puedo entender cómo es que todavía tengo algo que peinar cada mañana. polvo que camina. y no polvo de estrellas como decía Sagan... este polvo está terco atrás de las puertas, bajo la cama y los zapatos, en los bordes de las ventanas. polvo enamorado, pelusa enamorada, restos de uno mismo en el plástico del bote mirándonos en su afabilidad última y lastimera antes de que hagamos el nudo y nos tiremos por ahí, donde, de ser posible, no volvamos a vernos.

Sexta-feira, Janeiro 29

colección narrativas 12

La olla express tiene un silbido suave, como un mar tímido que agota. Mientras, el olor de pastel de mandarina inunda la cocina. ¿seremos capaces de morir en este mismo instante habitado por el olor de tal orden? si es el mar que hace tanto por recordarlo y volver a él. El mar en forma de silbato tímido mas constante. Tiempo de familia sin familia. Domésticos detalles que se escapan en su porosidad instantánea. Los recuerdos son las capas del pastel: hasta arriba sólo se muestra el crujir de lo inmediato, lo obvio. Hay que escarbar al molde, y encontrar en las orillas pegajosas y doradas el útimo instante de la felicidad pasada.

colección narrativas 11

Después de un rato de ver la tele sentí el sobrepeso, la calvicie y el acné. son cosas serias las líneas de expresión, las cremas para dormir, las várices y la celulitis. si aún no nos queda claro lo que tenemos de "mejorables" o de "defectuosos", los programas televisivos se concentran en presentar hombres y mujeres que cumplen con los requisitos de una belleza consensuada. los policías en la escena del crimen son hermosos e inteligentes, son el ideal del hombre del renacimiento per sé. concéntricos en su profesión nunca los vemos salir de los laboratorios donde buscan la huella del asesino, el adn, la prueba final que logrará llevarlo a juicio,y, aún así, se ven saludables, musculosos, ágiles, maquillados y con nuevos cortes de pelo cuando ya nos habían acostumbrado a su imagen. Saben de literatura, de música pop, de criminalística claro, de cocina, de todo lo que pasa en el mundo. no se parecen en nada a los de comerciales de productos-fealdad. hay que esforzarse por ser como ellos, de otra manera estamos condenados al juicio de los demás y a la soledad. uno de esos comerciales llamó mi atención: "hace más de ocho kilos que no tenía novio..." y la chica sale de la piscina en bikini con un galán al lado, garantizado sólo por su nueva y recién adquirida figura. lo que abundan son comerciales-testimonios: los que ya probaron tal o cual producto y cómo cambió su vida. gente común que logra ser extraordinaria. gente gorda común, con granos en la cara, de la que sus hijos reuían por su fealdad se convierten en cisnes automáticamente. ser bello -o no tan feo- lo es todo.
la televisión -por supuesto- es entretenimiento. un entretenimiento ideológico diría McLuhan, un entretenimiento feroz. la manera de convocar los estereotipos, de irlos fabricando con programas importados, con la falta de control en la emisión de informerciales de productos milagro, con el desinterés absoluto de la evaluación de los contenidos.
Homero -Simpson- se lamentaba de no ser más leído, de no ir a los museos, de no ser más culto pero que la tele le ofrecía un programa mejor cada vez, impidiéndole salir del sofá. lo que ya tiene superado es el sobrepeso y la calvicie, del acné no he visto que se queje.

Segunda-feira, Janeiro 25

Mira que la memoria es frágil
y nosotros aquí, coleccionando estampitas
de dos o tres palabras
¿qué más por hacer?
mirar el cielo más allá del vidrio
comamos ventanas
y tiremos los restos del paisaje
aprendamos
a deshojar los días fundamentales
crujientes días entre los dedos

triviales días que se van
en el dinero ensangretado del carnicero
sonriente -después de todo-
vivimos alguna vez intenso el color amarillo
de las sábanas

colección narrativas 10

Sólo con el propósito de estimular la lectura nacional se me ocurre la idea de hacer una campaña de escritoras desnudas, no escritores, porque, como sabemos, los hombres desnudos no tienen el punch de las mujeres, es una cuestión de promoción del cuerpo, ¿las mujeres que trabajan en talleres mecánicos o vulcanizadoras tienen calendarios de galanes de telenovela colgados en sus despachos? es poco probable. parece ser que el culto al cuerpo del hombre es algo más privado, mientras la difusión-comercialización-teorización del cuerpo femenino es un debate más incluyente y público. Las mujeres desnudas, en bikini, a punto de desnudarse, con el dedo en la boca, inclinadas, de espaldas, etc, aseguran la atención de cualquier espectacular, incluso hasta de anuncios más modestos, como el menú de una fonda, o la promoción de un aceite para autos.
Los puestos de periódicos se llenan de mirones que sólo buscan dos cosas: los encabezados de la nota roja y los desnudos atrevidos de la semana. Por eso una campaña que incluya una selección de escritoras que posen para un calendario de colección -si ya son mayores y tienen esta conciencia del cuerpo que se agota- podríamos aplicar la técnica de los desnudos Dove: cuerpos sugerentes más no completamente expuestos. Un calendario-objeto. Enero puede ser para Susan Sontag. Podemos elegir un fragmento brillante de uno de sus tantos libros. La campaña aplica en nuevas ediciones que recuperen autoras olvidadas, entrevistas, presentaciones de libros y todos esos encuentros que involucren la presencia de autoras. Dejar a un lado esas fotos predecibles y repetitivas de las autoras con fondo de libros y algún gato.
Así logramos varios objetivos: captar nuevos públicos, difundir de maneras creativas la escritura universal, contribuir al arte gráfico y especialmente, bajar del pedestal a los intelectuales: notar sin photoshop sus arrugas, sus pecas, su flacidez, su humanidad. Un escritor desnudo: tan perfecto que ni ellos mismos pudieron imaginarse estar frente a los demás. Después de todo -se dice- se escribe para darse y mostrarse.